Nada te hace olvidar como una sonrisa suya, todo enfado o molestia pasan a otra dimensión de tu conciencia, quizá en un verdadero cabreo vengan a tu mente para disparar las balas acumuladas, pero ahora no, ahora lo quieres vivo, quieres que nunca le pase nada.
Besas los labios suyos como si fuera la última vez y los últimos labios, pensando con alegría que de todos modos los tendrás mañana.
La gente dice que esa ilusión se muere con el paso de los años, pero a ti te parece imposible porque lo sientes como algo exponencial, no puede ser que lo que hoy te hace tanto bien mañana pudiera ser una sosedad.
Si puedes hacer algo por su felicidad no te cabe ninguna duda, corres a cocinar, cantas y bailas y cometerías cualquier locura.
Lo que antes era insustancial ahora es sin duda algo con contenido, cualquier dificultad se vuelve ahora algo sencillo.
Amor y felicidad caminan tan juntos que se van rozando, el tiempo y la soledad eran dos cosas que te iban minando.
Ves lejos aquellos días en que no sabías si lo estabas alcanzando, y te acostumbraste a ser feliz con tu compañía y tu auto-encanto.
Ahora no desdeñarías un solo instante para alcanzarle, y sientes que fuera un sueño y que prefieres vivir soñando.