Dulce vida del enamorado

Nada te hace olvidar como una sonrisa suya, todo enfado o molestia pasan a otra dimensión de tu conciencia, quizá en un verdadero cabreo vengan a tu mente para disparar las balas acumuladas, pero ahora no, ahora lo quieres vivo, quieres que nunca le pase nada.

Besas los labios suyos como si fuera la última vez y los últimos labios, pensando con alegría que de todos modos los tendrás mañana.

La gente dice que esa ilusión se muere con el paso de los años, pero a ti te parece imposible porque lo sientes como algo exponencial, no puede ser que lo que hoy te hace tanto bien mañana pudiera ser una sosedad.

Si puedes hacer algo por su felicidad no te cabe ninguna duda, corres a cocinar, cantas y bailas y cometerías cualquier locura.

Lo que antes era insustancial ahora es sin duda algo con contenido, cualquier dificultad se vuelve ahora algo sencillo.

Amor y felicidad caminan tan juntos que se van rozando, el tiempo y la soledad eran dos cosas que te iban minando.

Ves lejos aquellos días en que no sabías si lo estabas alcanzando, y te acostumbraste a ser feliz con tu compañía y tu auto-encanto.

Ahora no desdeñarías un solo instante para alcanzarle, y sientes que fuera un sueño y que prefieres vivir soñando.

 

“Tengo poderes”-dijo el idiota

El siempre inútil embaucador de idiotas, se sentó en su puesto y desde allí miró a sus súbditos, el siglo XXI no es tan diferente. Se dijo que aquello era lo justo, [lo justo para él] y aprovechó que él mandaba, y dejo ir todo de mal en peor.

Como un soldado de primera linea, le miro desde mi puesto. Lamentable figura la suya, de alguien que solo fue feliz los únicos años de su vida en que nadaba en dinero dos días, para nadar en diferentes éxtasis después.

Tal me parece su desgracia, su incapacidad para ser otra cosa, que casi me da lástima la revolución que empieza a fraguar, en el mejor de los casos.

¿Son como este todos los de allá arriba? no, este es mucho más inepto, si no, no andaría a esta altura. De cualquier modo, hay más en el aire que moscardones, y eso merece tanta risa como el Sol. Al fin y al cabo, es corta la vida del insecto, pues es poca su utilidad individual.

Eres una molestia, y como molestia has de ser tratado. Disfruta tus poco duraderos poderes, lo mío no tiene dueño.

Veo

Un relato-diario para comunicarme. No tengo miedo al folio en blanco, ni a la ventana, ni al editor, ni al lector; ni a mi propia cutreza. No espero inspiración, ni musa. A veces me siento a escribir con gana, otra con desgana, lo importante es poder leerse.

Veo a lo lejos el contorno de los objetos que siempre soñé. Hoy es un día de esos, este Mundo no es siempre accesible.

Si quieres venir, piensa si hay algo que realmente desees con todo tu Alma, ¿ves tú también?

Es el único comienzo.

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